Calmar al mono.
No puedes respirar, se te cierra la garganta, tus piernas son pesadas y por más que lo intentas no puedes avanzar......
Os resulta familiar? Se llama estrés.
He intentado gestionarlo, he empezado ha hacer yoga, meditación, caminar, pero no funciona, y sabes porqué no funciona? Porque mientras hago yoga, camino, medito, mi cabeza no hace yoga, meditación o camina, va por libre, no coopera con el cuerpo para nada, mis brazos y piernas van por un lado, la respiración por otro y la mente a lo suyo haciendo caso a las exigencias del mono.
Todo esto seguro que os resulta familiar, yo al principio me decía a mi misma que el yoga me funcionaba, caminar me relajaba, pero lo estaba haciendo mal. Si sales a caminar tienes que hacerlo al cien por cien, tu cuerpo va a caminar y tu mente tiene que acompañarle, contando respiraciones y pasos, no maquinando en resolver problemas que no vas a poder resolver en ese momento, ves venir esos pensamientos y los dejar ir sin más. Si haces yoga, lo mismo, no importa que seas poco flexible, cada uno da hasta donde pueda, con la práctica se va mejorando, poco a poco, pero tienes que estar en cuerpo, mente y alma haciendo yoga, concentrada en la postura y respiración, te saldrá mejor o peor, lo importante es estar en la postura al cien por cien. Y te darás cuenta, cuando lo consigas, que mientras dura la hora de clase o de caminata, has estado fuera del universo para estar en tu propio universo, has dejado atrás al mundo para ver tu mundo interior, y CLARO que FUNCIONA, porque nuestro mundo interior tiene mucho que contar y apenas lo escuchamos.
Y que pasa cuando meditas? para mí la meditación es difícil.
Un día leí en algún sitio que en nuestro pecho llevamos una cremallera, invisible para el mundo, sólo uno mismo puede verla, lo único que necesitamos es abrir esa cremallera y mirar en el interior, escuchar lo que nos cuenta ese pequeño tesoro de nuestro universo particular, estar ahí mirando y escuchando, ver lo que nos muestra ese interior y cuando hayamos terminado, cerrar la cremallera y dar gracias por lo que somos.
Os resulta familiar? Se llama estrés.
He intentado gestionarlo, he empezado ha hacer yoga, meditación, caminar, pero no funciona, y sabes porqué no funciona? Porque mientras hago yoga, camino, medito, mi cabeza no hace yoga, meditación o camina, va por libre, no coopera con el cuerpo para nada, mis brazos y piernas van por un lado, la respiración por otro y la mente a lo suyo haciendo caso a las exigencias del mono.
Todo esto seguro que os resulta familiar, yo al principio me decía a mi misma que el yoga me funcionaba, caminar me relajaba, pero lo estaba haciendo mal. Si sales a caminar tienes que hacerlo al cien por cien, tu cuerpo va a caminar y tu mente tiene que acompañarle, contando respiraciones y pasos, no maquinando en resolver problemas que no vas a poder resolver en ese momento, ves venir esos pensamientos y los dejar ir sin más. Si haces yoga, lo mismo, no importa que seas poco flexible, cada uno da hasta donde pueda, con la práctica se va mejorando, poco a poco, pero tienes que estar en cuerpo, mente y alma haciendo yoga, concentrada en la postura y respiración, te saldrá mejor o peor, lo importante es estar en la postura al cien por cien. Y te darás cuenta, cuando lo consigas, que mientras dura la hora de clase o de caminata, has estado fuera del universo para estar en tu propio universo, has dejado atrás al mundo para ver tu mundo interior, y CLARO que FUNCIONA, porque nuestro mundo interior tiene mucho que contar y apenas lo escuchamos.
Y que pasa cuando meditas? para mí la meditación es difícil.
Un día leí en algún sitio que en nuestro pecho llevamos una cremallera, invisible para el mundo, sólo uno mismo puede verla, lo único que necesitamos es abrir esa cremallera y mirar en el interior, escuchar lo que nos cuenta ese pequeño tesoro de nuestro universo particular, estar ahí mirando y escuchando, ver lo que nos muestra ese interior y cuando hayamos terminado, cerrar la cremallera y dar gracias por lo que somos.
Parecía fácil, pero no lo fue tanto, de vez en cuando abro mi cremallera y por ahora me cuesta mucho permanecer escuchando, siempre hay algo que me distrae, ya sabéis que nuestro mono, ese que tenemos en nuestra cabecita, se aburre mucho y llama la atención, siempre está buscando algo, nunca se conforma con lo que tiene.
El mono interior siempre está rememorando el pasado, inventando, creando, imaginando, deseando....... ¿Qué podemos hacer?
Tenemos que intentar calmarlo, hacer que se suba al árbol y que contemple el presente, quiero decir, los pensamientos van a llegar agolpados, tan sólo tenemos que verlos pasar uno a uno, ver como llegan y se van, no podemos quedarnos en ellos ni tampoco intentar evitarlos.
"El miedo es un mono especialmente ruidoso, que hace saltar la alarma incesantemente, advirtiéndonos de todas las cosas que deben preocuparnos y de que todo podría ir mal.
Buda enseñó a sus alumnos cómo meditar para domesticar a los monos borrachos de sus mentes. Es inútil luchar con los monos o intentar hacerlos desaparecer de nuestra mente porque, como todos sabemos, aquello a lo que te resistes, persiste. Buda decía que si pasas un rato al día en estado de meditación (simplemente calmando la mente centrándote en tu respiración o en un mantra sencillo), con el tiempo, puedes domesticar a los monos. Se volverán más pacíficos si los haces someterse de una forma amorosa con la práctica constante de la meditación."
Fuente:https://taoyindao.wordpress.com.
Y aquí estoy, calmando a mi mono, intentando todos los días que se suba al árbol y se calme. Hay días en los que el mono pasa del árbol y quiere gritar, chillar, dar volteretas......
yo le dejo hasta que se calma y vuelve a subir al árbol. Cada vez son menos los días que esto ocurre.
Ánimo querid@s y mucha paciencia con vuestros monos.


Comentarios
Publicar un comentario